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El paro nacional ha desatado una oleada de acciones simbólicas que representan no solo el rechazo a la institucionalidad decadente, sino también el anhelo de reconstruir nuestra memoria histórica. Entre estas acciones, se destaca el derribo de monumentos con lo cual se busca denunciar y transformar los valores hegemónicos que han fundamentado la discriminación, el racismo y la exclusión de los pueblos indígenas, negros, raizales y palenqueros del país.

La caída de las estatuas de colonizadores en Cali, Popayán y Bogotá busca mostrar cómo, desde la educación, la Iglesia y el Estado se construyó un sentido común según el cual la historia de nuestros pueblos comienza con la llegada de las tropas españolas al continente. De un plumazo, se borra la historia milenaria de los pueblos que habitaban estas  tierras.

Desafortunadamente, el relato nacional se creó a partir de esa pérdida de memoria colectiva prehispánica, trayendo como consecuencia la falta de reconocimiento de fuentes morales, políticas, culturales y espirituales que hacen parte constitutiva de nuestra subjetividad como pueblo colombiano.

En plena conmemoración del primer mes de paro indefinido, la estatua de Andrés López de Galarza fue derribada. Posteriormente, se le realizó un juicio político para honrar la memoria de las víctimas provocadas en las guerras de invasión. La Alcaldía Municipal ya se pronunció diciendo que la estatua no volverá a su lugar.

Para conocer más de fondo lo sucedido, hablamos con Andrés Lozano, mohán del pueblo pijao.

  1. ¿Cómo ha sido el proceso de Minga indígena en el Tolima durante el paro nacional?

El proceso de la Minga Indígena en el Tolima comenzó desde el mismo 28 de abril. Enmarcados en el paro nacional, las distintas organizaciones sociales, indígenas sindicales y estudiantiles en el país citaron a las calles, haciendo eco del llamado contra la reforma tributaria, la reforma a la salud y la reforma pensional. En este contexto de pandemia, el gobierno pretendía hacer unos conejos, por así decirlo; unos micos que, aprovechándose de la situación del país, utilizaron para legislar en contra de las comunidades. Meternos más impuestos y así que los ricos sean más ricos y los pobres sean más pobres. Entonces, las comunidades indígenas, sobre todo las organizaciones del pueblo pijao, decidieron sumarse en cada uno de sus municipios. Primero salimos a Purificación, Natagaima, Ortega, Coyaima y Saldaña, pero a medida que pasaba el tiempo del paro nacional, luego de 10 días, empezó a radicalizarse la movilización en distintos sectores como, por ejemplo,  Cali, Bogotá e Ibagué. En estas ciudades ha habido asesinatos muy graves por parte de la fuerza pública y de agentes paramilitares, volviendo una vez más al periodo de la violencia que ya habíamos pasado y por el cual el pueblo pijao se ha visto muy afectado. Entonces nosotros decidimos salir a las calles, pero esta vez concentrarnos en unos puntos específicos, como  lo es el territorio ancestral de Natagaima en el cual nos tomamos la vía Panamericana momentáneamente, ya que no teníamos la posibilidad de continuar.

Luego nos movilizamos hacia Ibagué para acompañar los procesos urbanos muy importantes que habían sufrido fuertemente la arremetida del Estado. Como pueblo pijao continuamos en ese proceso. Ahora bien, las comunidades de Ibagué tomaron la determinación de ejercer un acto simbólico, algo que no habíamos hecho desde hace 460 años con el cacique Calarcá. Este acto fue el ajusticiamiento de Andrés López de Galarza quien fue uno de los conquistadores que intentó exterminar a nuestro pueblo en la época de la conquista.

  1. ¿En qué consistió el juicio realizado a Andrés López de Galarza en la Universidad del Tolima?

Se realizó un juicio a Andrés López de Galarza en el parque López de Galarza que queda al frente del Sena de Ibagué. Esta persona fue uno de los conquistadores españoles que fundó supuestamente la ciudad sobre los asentamientos indígenas que había en aquel momento. Se le juzgó por la arremetida tan grande que hizo a los indígenas de Toche, uno de los corregimientos de la ciudad de Ibagué que aún existe. En ese instante, los muchachos de la ciudad, muy conscientes de su herencia, toman la determinación de derribar esta figura como ha pasado en otros sitios tal como el derribo de la estatua de Sebastián de Belalcázar y Gonzalo Jiménez de Quesada. Esto claramente resignificando la memoria de Ibagué.

Posteriormente se la llevan hacia la Universidad del Tolima, en donde hay una arremetida de las fuerzas del Estado para intentar quitarles la estatua. El Estado no logra recuperarla, razón por la cual los muchachos la entran a la UT. Días siguientes es el acto del juicio político ancestral que se realiza a Andrés López de Galarza. En este juicio se expone la historia del pueblo pijao y pueblo panche en ese territorio. También se hace la historia sobre los crímenes de Andrés López de Galarza.

Claramente las personas reconociendo la historia de lo que pasó,  se determina que Andrés López de Galarza no debe volver al sitio en el que estaba. Se decide que en ese sitio se debe rememorar la historia indígena del pueblo pijao, una historia muy valiente de lucha contra la opresión. Eso es lo que determina la asamblea y el juicio que se hizo en la Universidad del Tolima.

  1. ¿Cuál es la importancia de reconocer la memoria de los pueblos originarios en el Tolima?

Es importante reconocer la memoria de este territorio en donde vivían los pueblos Tolimas (pijaos, panches, sutagaos y quimbayas) porque aquello que define lo que somos ahora pasa por el reconocimiento de esas luchas, memorias colectivas y culturas. El porqué del contexto, por qué ahorita está casi extinta nuestra lengua. Cuando reconocemos eso, comprendemos por qué los pueblos indígenas del Tolima están tan mal, estando en un estado de extinción física, cultural e identitaria. Al reconocer la memoria, podemos crear acciones para reivindicar la cultura y la historia. Así mismo enaltecer la lucha de las personas que se identifican como descendientes, que pueden ser indígenas o no, permite construir una lucha en conjunto, una  lucha popular indígena, lo que ahorita llamamos la asamblea popular, la plataforma de lucha. Con esa base histórica y con esa memoria, es como realmente se puede construir una lucha contra unas políticas de Gobierno que son supremamente dañinas para todas y cada una de las personas que no somos oligarcas o que no somos de la clase alta.