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Santander de Quilichao, Cauca.

“El pueblo no se rinde carajo”.

Esta semana presenciamos un acontecimiento político de gran envergadura no solo para el suroccidente del país, sino también para toda Colombia.  Francia Márquez Mina, lideresa afrocolombiana, feminista y ambientalista del norte del Cauca oficializó su precandidatura política para llegar a la presidencia de Colombia[1].

Junto a varios líderes y lideresas políticas que conforman el Pacto Histórico, Francia Márquez se dirigió, por un lado, al pueblo afrocolombiano, negro, raizal y palenquero del país y, por otro lado, a toda la población colombiana. Su consigna fue clara: acabar con el clasismo, el machismo y racismo estructural, construyendo, en cambio, un sociedad igualitaria y justa que reconozca, a su vez, las diferencias de los pueblos. Para ello, participará en una consulta interpartidista en marzo del 2022 en donde se definirá la fórmula de esta alianza político-social.

El Pacto Histórico es una alianza político-social de varias organizaciones liberales, progresistas y de izquierda que confluyen en la defensa de la paz, la lucha contra el neoliberalismo, la defensa de lo público, la opción preferencial por los pobres, el medio ambiente y la diversidad. Esta convergencia está conformada por Colombia Humana-UP (Gustavo Petro), Polo Democrático Alternativo (Alexander López), ADA (Roy Barreras) y MAIS, agrupación que espera definir una candidatura entre cuatro personas hasta ahora interesadas.

En cabeza de Francia Márquez, el movimiento político-social Soy porque Somos espera ganar la consulta interpartidista y convertirse en la primera mujer negra en ser presidenta de la República. En un país como Colombia en donde el racismo ha marginalizado y empobrecido durante décadas a los pueblos negros e indígenas, la candidatura y posible victoria de Francia es un hito histórico.

En efecto, el día elegido para el lanzamiento trae una carga simbólica e histórica contundente. El 21 de julio de 1821, hace 200 años, el gobierno republicano declaraba la ley de libertad de vientres y manumisión completa de los esclavos del antiguo Virreinato de la Nueva Granada[2].

Es necesario recordar que la esclavitud en América comenzó a finales del siglo XVI como un proyecto conducido por el imperio portugués, español, francés e inglés. El objetivo era remplazar la mano de obra y fuerza de trabajo indígena masacrada durante el proceso de colonización. Estos imperios comercializaron con la vida de millones y millones de vidas provenientes de África, en concreto, de lo que hoy en día se conoce como Angola y Congo.

La diáspora africana hace parte de la identidad y la memoria de muchos pueblos caribeños y americanos, razón por la cual sentir orgullo africano ha sido adoptado como una bandera de lucha política por la reparación, igualdad y reconocimiento. Sin duda, esto ha provocado fuertes tensiones sociales y culturales debido a la mentalidad esclavista que aún persiste en la élite criolla y oligarca que dirige a muchos países del continente.

Si bien una de las promesas del proceso de Independencia americana consistía en garantizar la abolición de la esclavitud, a mitad de siglo XIX muchas personas todavía estaban sometidas a este flagelo. Muchos criollos se resistían a cumplir las leyes, provocando incluso guerras civiles. La más famosa fue la liderado por el esclavista Sergio Arboleda, hacendado e ideológico del partido conservador que se resistía a conceder la libertad a los esclavos.

Asimismo, esta situación iba en contravía de la promesa que le hizo Simón Bolívar a Alexendre Pétion, prócer de la independencia haitiana. Luego de haber sido derrotado por los españoles en Cartagena, Bolívar se dirigió hacia Jamaica en donde replanteó su estrategia de liberación americana. De retorno a Venezuela, visitó a Pétion en Haití quien le ofreció ayuda militar y económica al Libertador con la sola condición de jurar abolir la esclavitud en América.

Este pasaje de la historia ha sido olvidado y marginalizado intencionalmente, pues la actitud racista de las elites criollas ha impedido concederle el rol heroico de libertador a un negro.

Luego de 170 años en Colombia persiste esta mentalidad racista, razón por la cual Francia Márquez retoma estas luchas históricas que inicia con la resistencia palenquera, la lucha por la independencia y la abolición de la esclavitud.

Invocando a los orichas (espíritus ancestrales), la ceremonia comenzó con el sonido de los tambores, aquellos instrumentos africanos que hoy en día hacen parte del ADN de nuestra identidad colombiana. Acompañada de las matronas de la comunidad, Francia levantó su voz con la frente muy en alto, con un tono pausado y contundente: “envíen el siguiente mensaje a todo el país, los pueblos negros siguen luchando, pariendo vida y esperanza.”

Por otro lado, Francia recalcó que el proceso político que acompaña se inspira en la filosofía Ubuntu que significa humanidad en la lengua africana Zulo. Según esa filosofía, es necesario que existan unos lazos sociales al interior de la comunidad pues estos son fundamentales para la preservación de la vida y el territorio. El Ubuntu se masificó como pensamiento político luego de que sirviese de bandera de lucha del ANC (Congreso Nacional Africano) el cual, de la mano de Nelson Mandela, le puso fin al Apartheid en Sudáfrica en 1994.

El Ubuntu significa, por tanto, la lucha afrocolombiana anticolonial y, en general, es un sentipensar que busca congregar a la diáspora africana en todo el continente americano. Esta filosofía buscar resignificar, revivir y reconocer las raíces africanas, sociales y culturales de los pueblos negros en Colombia. Al dignificar y reconocer estas fuentes culturales, se busca combatir contra el racismo estructural en donde todo lo relacionado a África hace referencia a “enfermedades, pobreza y subdesarrollo”.

Por último, Francia Marques recalco que Soy porque somos es un proceso colectivo en donde no se busca que una individualidad llegue a un cargo de poder. Por el contrario, se busca la liberación de los pueblos oprimidos en Colombia, razón por la cual el trabajo de la mano con la comunidad, la familia extendida, desde abajo y a la izquierda es indispensable.

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“Somos una cadena, y la cadena no se rompe conmigo” es el símbolo de comunidad y resistencia colectiva.

[1] Ver la transmisión en vivo en el siguiente link: https

[2] Ver en: https://www.senalmemoria.co/abolicion-de-la-esclavitud-historia